
Un decanato es un sector de diez grados del zodiaco. A cada signo le corresponden tres decanatos y el conjunto comprende treinta y seis. Así lo explica Marco Bertozzi en su introducción a la lectura de estas figuras en la revista Engramma. La definición es sencilla; lo sorprendente aparece cuando esa división se convierte en imágenes.
En el fresco de Marzo de Palazzo Schifanoia, en Ferrara, Aries no está solo. El carnero comparte la franja astrológica con tres figuras humanas que representan sus decanatos. ¿Por qué una subdivisión del zodiaco necesita personajes? La respuesta nos lleva a una tradición en la que las posiciones celestes también se expresaban mediante relatos y figuras mitológicas.
Un signo, tres decanatos
Para empezar, conviene separar dos niveles. Aries es el signo; sus decanatos son divisiones dentro de él. No son otros signos añadidos ni sustituyen al carnero que lo representa. Permiten distinguir sectores dentro de una misma región zodiacal.
En Schifanoia, esa relación se hace visible: el animal identifica el signo y las tres figuras que lo acompañan introducen su articulación interna. Es una buena puerta de entrada para quien conoce los signos, pero todavía no se ha encontrado con los decanatos al leer sobre astrología.
Sin embargo, las figuras no cumplen únicamente la función de señalar sectores. Según Bertozzi, también contienen significados mitológicos. Por eso, reconocer que hay tres personajes resuelve una parte del enigma, pero no explica todavía quiénes son ni qué tradición permite interpretarlos.
Dónde mirar en Palazzo Schifanoia
El ciclo del Salone dei Mesi, la Sala de los Meses de Palazzo Schifanoia, se realizó en 1469–1470, en el ambiente cortesano de Borso d’Este. Su organización ayuda a orientarse antes de buscar detalles.
El recorrido del museo y el estudio de Manuela Incerti distinguen tres franjas horizontales:
- Arriba, el triunfo de la divinidad protectora.
- En el centro, el signo zodiacal y sus decanatos.
- Abajo, escenas que celebran el gobierno de Borso d’Este y muestran la vida de la corte.
Esta disposición importa para la lectura astrológica. No todas las personas pintadas en el muro representan un elemento del zodiaco. Una figura de la franja cortesana pertenece a un contexto distinto del de los personajes que acompañan al signo.
Si buscamos los decanatos, debemos detenernos en la franja central. Allí, la presencia del animal zodiacal proporciona una referencia reconocible desde la que empezar a leer las figuras menos familiares.
Aries y sus tres acompañantes
El ejemplo elegido es Marzo, de Francesco del Cossa. En su franja central aparecen Aries y los tres decanatos correspondientes. El carnero permite reconocer enseguida el signo; las figuras humanas requieren un segundo paso de interpretación.
Hay, además, un detalle que puede desorientar al observar el conjunto. Según Incerti, la sucesión de meses y signos avanza de derecha a izquierda, mientras que los decanatos de cada campo se leen de izquierda a derecha. El orden de lectura cambia según el nivel que estemos siguiendo.
No conviene, por tanto, numerar automáticamente los personajes siguiendo la dirección de los meses. Primero hay que identificar el campo de Aries y después atender al orden interno de sus decanatos.
La diferencia entre el carnero y sus acompañantes tampoco es una simple cuestión de estilo. El animal hace reconocible el signo; las figuras despliegan otra capa de su tradición. Bertozzi estudia esos significados recurriendo, entre otros testimonios, a la obra de Albumasar y a su transmisión latina. Para comprender las imágenes, hace falta relacionarlas con textos y versiones de la tradición astrológica.
El personaje que no se explica solo por su aspecto
Una de las figuras de Marzo muestra a un hombre de piel oscura con la ropa desgarrada. El recorrido del museo lo presenta mediante el término histórico latino vir niger y lo vincula con la tradición interpretativa de la constelación de Perseo.
Esa asociación es una interpretación iconográfica recogida por el museo. No se deduce simplemente del aspecto del personaje. El color de la piel y el vestido forman parte de la imagen que se estudia, pero, por sí solos, no explican su relación con una tradición celeste concreta.
El ejemplo permite distinguir también entre signo y constelación dentro del análisis: el campo zodiacal es Aries, mientras que la identificación propuesta para una de sus figuras remite a Perseo. Son referencias diferentes que confluyen en una misma composición.
El museo recuerda que Aby Warburg aclaró en 1912 el significado astrológico de estas figuras, antes entendidas como alegorías morales. El cambio de lectura fue importante: unos personajes que parecían representar ideas morales podían comprenderse al recuperar su contexto astrológico.
Qué llevarse a la próxima lectura del zodiaco
Schifanoia invita a distinguir tres cosas: el signo, su división en decanatos y la imagen histórica que representa cada decanato. Están relacionadas, pero no son intercambiables.
La ropa desgarrada de una figura no se convierte, por ello, en un rasgo de personalidad de quien tenga el Sol en Aries. Su vínculo con Perseo tampoco funciona como una descripción inmediata de los nacidos bajo ese signo. Estamos ante imágenes cuyo sentido se reconstruye atendiendo a su lugar en el conjunto y a las tradiciones que las acompañan.
Al volver a mirar Marzo, podemos seguir un recorrido sencillo: reconocer el carnero, localizar sus tres acompañantes y preguntarnos qué referencias permiten interpretarlos. Así, un signo familiar abre la puerta a una astrología histórica mucho más rica en imágenes de lo que sugiere una lista de doce nombres.